Lo primero que vamos a conocer en la aventura de este curso es sobre lo que es una secta. Y entendemos por secta todo movimiento que se ha deformado y en consecuencia distanciado, de una verdad original; y que puede ser usado incluso para un contexto político o religioso. En nuestro caso, relativo al cristianismo, una secta es todo grupo que surge por deformar y aislarse de las creencias del cristianismo histórico y ortodoxo. Se trata de un movimiento religioso cuyo liderazgo o manipulación ha llevado a otros a creer en ideas extrañas respecto a Dios.
Walter Martin nos brinda una apropiada definición:
Una secta es un grupo de personas polarizadas alrededor de la interpretación que alguien hace de la Biblia, y caracterizado por grandes desviaciones con respecto al cristianismo ortodoxo en lo que se relaciona con las doctrinas cardinales de la fe cristiana, particularmente con el hecho que Dios se hizo hombre en Jesucristo.
Así que una secta es el grupo resultante de quienes niegan sus doctrinas, y prosperan en enseñanzas diseñadas a su conveniencia o deseos, y no a la verdad que Dios ha inspirado en su Palabra.
Características de las Sectas
Las sectas tienen tres dimensiones distintas por las que podemos identificarlas. Estas son: las características doctrinales, las características morales y las características sociológicas.
Cuando hablamos de características doctrinales, nos referimos a que se caracterizan por doctrinas distintas o contrarias al cristianismo. Esto es porque suelen caer en la necesidad de nuevas revelaciones que les lleven a nuevas verdades, que a la postre serán el distintivo de una secta en particular.
La experiencia nos lleva a ver que algunos tienen una visión distorsionada de Dios o de Jesucristo. Por ejemplo, los mormones sostienen un politeísmo irracional desde el punto de vista bíblico, y afirman que Dios procreó hijos espirituales entre los cuales está Jesucristo y su hermano Lucifer. Es posible ver que las sectas rechacen la doctrina de la Trinidad, usando falacias para tratar de sostener una errada interpretación del texto bíblico, como bien lo vemos en los testigos de Jehová. Otros negarán la Deidad de Jesucristo, considerando a Jesús como un ángel o un mero hombre glorificado. También habrá quien niegue la salvación por gracia, añadiendo obras para intentar ganarse la salvación.
Para esto, es necesario que la secta niegue la inspiración o la inerrancia de la Biblia, por lo que suelen acudir a autoridades adicionales. Por ello podemos ver a los testigos de Jehová que acuden a la Atalaya, Despertad o sus diferentes obras impresas. O el mormonismo, que además de la Biblia creen que la autoridad está en el libro de mormón, Doctrinas y Convenios, o la Perla de Gran Precio. Cuando la autoridad de la Biblia no conviene o les parece insuficiente, las sectas incluirán más fuentes de autoridad.
Las sectas poseen también características morales, es decir, lo que tiene que ver con el libertinaje y que les permite colar inmoralidades, aceptándolas en nombre de sus fes. Y en este sentido podemos citar las extrañas ocurrencias doctrinales de la secta Los Niños de Dios, donde el sexo es libre porque creen que todas las cosas son puras para quienes se consideran puros. O las pretensiones de la teología homosexual, que afirman que Dios no condena la homosexualidad, sino que las malas traducciones bíblicas han hecho creer que sí la condena. O la historia polígama del mormonismo, donde sus primeros líderes tenían múltiples esposas, enseñando que eso es la voluntad de Dios para con ellos.
No olvidemos que en algunas sectas se ha presentado maltrato físico e incluso crímenes. Al no haber temor reverente hacia Dios, ni respeto por la absoluta autoridad de la Biblia, los miembros de sectas elaboran sus propios códigos de conducta con los que pueden incluso golpear a sus miembros, o someterles a forzosas disciplinas. No olvidemos el caso más extremo conocido: la secta de Jim Jones, quien llevó al suicidio colectivo a los novecientos doce miembros de su iglesia.
Por último, nos referimos a las características sociológicas, a esos aspectos que tienen en común las sectas conviviendo como grupos, y donde la experiencia nos ha llevado a confirmar el autoritarismo, el exclusivismo, el aislamiento, dogmatismo y la vulnerabilidad de las personas.
Cuando hablamos de autoritarismo, nos referimos a esa capacidad de control que puede ejercer un individuo sobre un grupo de personas. Es el poder que tiene alguien al que se considera irrefutable, cuya palabra es absoluta, y su voz es la voz de Dios.
Con exclusivismo entendemos la apropiación que hace la secta de monopolizar la verdad, es decir, dicen que sólo ellos tienen la verdad, lo cual es una forma de manipulación y control de los adeptos de la secta.
El aislamiento es el rechazo que la gente coloca sobre los hombros de sus miembros, advirtiendo que si abandonan el barco no sólo pierden salvación o bendiciones espirituales, sino el amor que sólo en la familia de la secta podría tener. Un ejemplo claro de esto lo observamos con los testigos de Jehová, quienes cortan toda relación con quienes abandonan la secta, sin importar si es hijo, padre, hermano o madre.
Hablamos de dogmatismo cuando se afirma que sólo ellos son los elegidos, y que por lo tanto no habrá salvación fuera de sus límites. La correcta interpretación sólo la tienen ellos, o afirman ser los únicos en recibir los dones de revelación o inspiración de parte de Dios, con lo que hacen creer a sus miembros que sin ellos no podrán tener acceso o contacto con Dios y su voluntad.
Por último, las personas que son miembros de una secta suelen ser muy vulnerables, que tienden a creer todo sin examinar las evidencias, apegándose ciegamente a lo que les han enseñado y sin poner en duda el error que asumen como verdad. Esto hace que a veces sea muy difícil convencerles de la verdad del cristianismo.
