¿Qué es la Santería?


La santería es también conocida como regla Osha, y es una de las formas religiosas afroamericanas, de carácter ocultista y politeísta. Está presente en países como Cuba, Venezuela, Brasil, Puerto Rico, México y Estados Unidos.

Esta religión fue traída al continente americano por los esclavos yorubas, un pueblo melanoafricano situado al sudoeste de Nigeria en la región limítrofe con la actual República de Benín, Togo y Ghana, en África occidental. De ahí se originó la fe de los santeros, que vieron desarrollar y adaptar su cosmovisión en las nuevas tierras donde fueron regados producto de la esclavitud.

Los santeros son politeístas, creen en la existencia de un Dios a quien llaman Olodumare, o también Olofi; y en la existencia de deidades adicionales llamados orichas (tales como Elegguá, Yemayá, changó, etc). Estos orichas vienen a ser una especie de intermediarios entre los seres humanos y el Dios de la santería. Y cada uno cuenta con características y dominios particulares sobre aspectos de la vida, la naturaleza, etc.

La función de los orichas es regir en la naturaleza o la vida de las personas, ayudándoles a cumplir los propósitos que tienen determinados.

Una de las prácticas en la santería es el sacrificio animal, el cual recibe el nombre de ebó. Se trata de ofrecer la vida del animal como solicitud o requerimiento hecho por los orishas (por métodos adivinatorios), y no a voluntad del consagrado (o santero).

Los motivos para estos sacrificios son por iniciación, rituales de agradecimiento, o para resolver algún problema de índole financiera, relaciones familiares, matrimoniales o incluso de salud.

¿Qué creen los santeros acerca del ser humano?
En la santería se cree que el ser humano tiene una naturaleza tanto física como espiritual, y esa espiritual puede trascender el cuerpo. Se cree que las personas pueden tener un propósito definido antes de nacer. Aunado a ello, que el cuerpo es una casa donde mora cada encarnación del alma, un alma que continua su existencia tras la muerte, aun con la posibilidad de reencarnar.

¿Qué creen sobre la vida después de la muerte?
No existe unanimidad de criterios acerca de la vida después de la muerte entre los santeros. Muchos creen que existe un desprendimiento con el cuerpo, y que el alma y espíritu se fusionan para esperar la reencarnación.

Los santeros carecen de una creencia en absolutos morales. Con quienes he conversado creen en cosas contrarias a la evidencia, pues afirman que la moral es relativa. Por ello no creen en la existencia del pecado, y al ser así, todo es permitido: adulterio, idolatría, fornicación, pleitos, contiendas, etc.

¿Qué es lo atractivo en la santería?
Como todo movimiento ocultista, el sentido del conocimiento exclusivo es atractivo, donde las personas pueden tener acceso a lo desconocido, al mundo de los espíritus en el que pocos pueden acceder. También hay una cierta expectativa de poder, el orgullo por el renombre, de ser admirado por poseer cualidades espirituales algo exclusivas.

En este apartado también tiene lugar que los motivos de muchos para sus diversos rituales e inclusión en este mundo es por temor. A muchos se les ha advertido que tienen «un muerto encima», una maldición, un embrujo, y esa sería la causa de alguna enfermedad, mala suerte en el amor, en los trabajos, o falta de éxito en la vida. Y la única manera de salir de la mala racha es haciéndose el santo, ingresando en la santería, y asumiendo los ritos o consagrándose.

Contrario a todo esto la Biblia enseña que existe un Dios que creó los cielos y la tierra. Este Dios no necesita de orichas sino que creó todas las cosas, visibles o invisibles, y que tiene dominio sobre todo lo creado. Es un Dios moral de cuyo carácter proviene nuestra moralidad, por lo que hacer el mal tiene consecuencias independientemente de lo que diga la gente o aun las leyes. El pecado es una realidad tal que separa a las personas de Dios, cuyo efecto puede ser una separación eterna respecto a Dios. Por lo que Dios envió a su Hijo a pagar la deuda moral que el ser humano no puede pagar. Jesucristo vino a morir para salvar a los pecadores, restituyendo así la relación rota por el pecado, y haciendo que quienes ponen su confianza en Él sean miembros de la familia de Dios.

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